DIOS ESTA EN NUESTROS HERMANOS
Muchas personas dudan sobre la existencia de Dios y de muchas maneras equivocadas intentan buscar a Dios pero no lo consiguen; pero quien busca a Dios y no lo encuentra quiere decir que no escucha a Dios y tampoco conoce el evangelio y sus enseñanzas, porque a Dios nunca lo veremos personalmente.
Pero entonces ¿Cómo ver a Dios? Pues muy fácil, Dios se encuentra en ese pobre que no tiene que comer y que le damos unos cuantos pesos, Dios también esta en ese enfermo que visitamos y le damos consuelo, también esta en nuestros padres y amigos, Dios se encuentra en ese delincuente y drogadicto, también en la naturaleza, en pocas palabras Dios se encuentra en todo lo que nos rodea y con todos los que convivimos día a día, porque Dios es el creador de todo ser viviente y por ser el creador habita en cada uno de ellos.
VER A DIOS
Había una vez un hombre que todo el día estaba en oración y en momentos sentía que Dios le hablaba y siempre le pedía que se hiciera presente, que lo quería ver. Un día Dios le hablo al hombre con estas palabras: “desde hace mucho tiempo tú me querías ver, pues sal de tu casa y entra en el bosque, ahí estaré y me podrás ver”.
El hombre salió enseguida al bosque, muy emocionado porque por fin vería a Dios. En el camino se encontró a unos hombres que le pidieron ayuda para apagar el incendio de una casa pero el hombre no les hizo caso y siguió su camino para buscar a Dios.
Después de haber caminado mucho no logro ver a Dios y se regreso a su casa y muy enojado le reclamo a Dios diciéndole: “Mucho te he insistido en que me permitas verte y hoy por fin me escuchaste y te obedecí, salí a buscarte hasta que me canse y no te encontré”.
Dios le contesto: Hijo mío yo cumplí mi promesa de que me encontrarías en el bosque y ahí estaba, te pedí ayuda pero tu no me hiciste caso y seguiste tu camino.
En este pequeño cuento nos podemos dar cuenta como a Dios lo podemos ver en quien menos nos imaginamos y debemos estar atentos para poder ver a Dios.
Había una vez un Señor llamado: José que era carpintero, entonces todos los días al levantarse hacía oración y antes de dormirse también hacía oración.
Un día en sueños Dios le dijo: “José mañana vendré y te visitare, prepárate para recibirme.”; José se levantó muy feliz por que en ese día vendría Dios a visitarlo, entonces preparó una comida muy deliciosa, preparo una agua fresca y se vistió muy elegante para recibir a Dios.
Después de un rato José estaba desesperado por que llegaría Dios, cuando sonó la puerta, fue de prisa a abrir por que pensaba que era Dios pero, al abrir, se llevo una gran sorpresa, una Señora viejita y hambrienta le pidió un poco de comer y José decidió darle la comida que tenia para Dios, la Señora se fue muy Feliz y le agradeció muchísimo.
Después de un rato José estaba desesperado por que llegaría Dios, cuando sonó la puerta, fue de prisa a abrir por que pensaba que era Dios pero, al abrir, se llevo una gran sorpresa, una Señora viejita y hambrienta le pidió un poco de comer y José decidió darle la comida que tenia para Dios, la Señora se fue muy Feliz y le agradeció muchísimo.
Pasaron unas horas y aun no llegaba Dios; volvió a sonar la puerta y era un hombre que venia muy cansado y pidió a José que le diera un poco de agua, y José le dio el agua que tenia preparada para Dios. Pasaron otras horas más y Dios no llegaba, y volvieron a llamar a la puerta y en esta ocasión, era un hombre sin ropa, sin zapatos, muy pobre, era un mendigo y le pidió que le diera lo que fuera su voluntad, entonces José le dio algo de su ropa y zapatos y el señor se fue muy Feliz y agradecido con José.
Entonces se llegó la noche y no llego Dios. José se fue a dormir tiste por que no había llegado Dios, oró antes de acostarse y se durmió.
Cuando estaba dormido, Dios le hablo a José y le dijo: “Gracias José por haberme recibido también y por haberme dado de comer, de beber y por haberme vestido.”
ustedes me alimentaron;
tuve sed y ustedes
me dieron de beber.
y ustedes me recibieron
en su casa.
Anduve sin ropas
y me vistieron.
Estaba enfermo y
fueron a visitarme.
Estuve en la cárcel
y me fueron a ver.
Entonces los buenos preguntaran: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber, o forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá: En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo.” (Mt. 25, 35-40)
En este pasaje de la Biblia Jesús es claro, lo que le hacemos con nuestro prójimo lo hacemos con Jesús y con Dios.
No nos quebremos más la cabeza en buscar a Dios y aprovechemos que Él está en cada uno de nuestros hermanos y amémoslos, por que Dios quiere que todos nos amemos.
No nos quebremos más la cabeza en buscar a Dios y aprovechemos que Él está en cada uno de nuestros hermanos y amémoslos, por que Dios quiere que todos nos amemos.
Si todos lográramos ver a Dios en el prójimo, el mundo sería distinto, no habría guerras, envidias, odios, rencores, hambres, indiferencias, humillaciones, desprecios; y en el mundo solo habría amor y paz.
Tu hermano en Cristo: César Águila Cázarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario