Dice Jesús “Si alguno te golpea en una mejilla, preséntale también la otra” (Mt 5, 39), eso no significa dejar ser maltratado, humillado, despreciado y no hacer nada ante las injusticias. Poner la otra mejilla significa:
-Que cuando alguien te ofende seas capaz de perdonarlo.
-Que cuando tus hijos te hacen perder la paciencia, rehúses a los golpes y los reprendas con caridad.
-Que si el tráfico está a vuelta de rueda seas paciente y evites sonar el “clatson”.
-Indica una actitud constante de un corazón abierto al otro para perdonar las faltas, lo cual no implica mantenerse pasivos, sino manifestar su inconformidad con la caridad y después otorgar el perdón sincero.
Y aunque Cristo ha dicho que ya no más “ojo por ojo, diente por diente” sino poner la otra mejilla, sin embargo, muchos cristianos hemos optado por seguir con la antigua ley:
-Si me haces, me la pagas.
-Si te llevas, te aguantas.
-Me críticas, te crítico.
-Me cerraste el paso con el coche, ahora verás lo que te hago.
-Te perdono pero no olvido.
Todas las anteriores no son actitudes cristianas, en cambio sí:
-No me hablas, busco reconciliarme contigo.
Ante todas las injusticias, los cristianos debemos reaccionar con valentía, denunciando que lo que está mal pero no hacer venganza, perdonar al otro y no hacerle la vida imposible.




1 comentario:
Aunque de la teoría a la práctica existen diferencias enormes, considero que el mensaje de Cristo resulta ser sincero y firme; invita a tomar una postura ante la vida. El verdadero reto es aprender a vivir, a vivir feliz. Saludos y buen artículo.
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